20jul 10

Un robot opensource llamado Qbo

Gravatar

escrito por

Un robot opensource llamado QboCuando pensamos en cómo se construye un robot, posiblemente nos venga a la cabeza la imagen de costosos laboratorios en los que trabaja un equipo de científicos a sueldo de una gran universidad o agencia de exploración espacial. Sin embargo, basta una búsqueda rápida por la Red para comprobar que la pasión por la robótica hace tiempo que salió del ámbito especializado y que son muchos los que tienen por hobby crear máquinas que responden a los más variados propósitos.

Cierto que estos aficionados no cuentan con el respaldo de millonarias inversiones, pero su trabajo no es por ello menos dedicado o interesante, muchas veces gracias a la cultura del software y hardware de código abierto, que permite la colaboración y dispersión de ideas sin las restricciones y el secretismo propio de los desarrollos bajo licencias privativas como el copyright.

Cómo construir un robot desde cero

Una muestra de que es posible construir un robot partiendo prácticamente desde cero, en cuanto a experiencia y materiales, llega de la mano de Francisco Paz, un soñador de 41 años que, a mediados de 2005, decidió construir un robot partiendo de componentes disponibles para el público general y usando software de código abierto. El objetivo principal de Francisco es crear máquinas que puedan interactuar con los seres humanos y desempeñar tareas útiles, todo ello ampliando lo más posible el número de personas que tengan acceso a ellas.

Un robot opensource llamado Qbo

De esta idea de accesibilidad a la robótica surge Qbo, un robot pensado principalmente para entretener, vigilar y acompañar, y que está en fase de desarrollo. El trabajo de Francisco es todo un ejemplo del poder de la investigación abierta y colaborativa. Por un lado, él se ha beneficiado de diferentes plataformas existentes para la programación de robots -como es el caso de ROS, el sistema que gestiona la integración hardware/software de Qbo-, y, por otro lado, él comparte sus avances con la comunidad online.

Qbo es un robot de 45,6 centímetros de alto por 31,4 de ancho, pesa unos diez kilos, y su creador decidió usar la carcasa plástica de una aspiradora como esqueleto externo, de modo que es se aleja un poco de las creaciones antropomorfas como Asimo, el conocido robot de Honda que se asemeja a un torpe ser humano vestido de astronauta pero que constituye uno de los mejores exponentes de la industria robótica profesional.

La falta de rasgos humanos en Qbo, más allá de las cámaras que están situadas bajo el visor en la posición en que estarían los ojos de una persona, o la boca -creada a partir de LEDs- que servirá para mostrar reacciones empáticas, no es una casualidad. Francisco considera una prioridad la creación de un robot útil por encima de crear uno que replique el movimiento humano, algo que, además, encarecería enormemente el proyecto.

Un robot opensource llamado Qbo

¿Qué podemos hacer con Qbo?

En cuanto a las funciones que puede llevar a cabo, Qbo dispone de dos sensores multidirecionales y uno unidireccional que le permiten registrar la aparición de diferentes sonidos, con la capacidad adicional de reconocer palabras en inglés, un primer paso para permitir la interacción mediante comandos de voz. Sus dos cámaras le Un robot opensource llamado Qbopermiten distinguir profundidad, colores, caras -de modo que puede actuar de diferentes maneras con diferentes personas-, seguimiento de objetos en movimiento y creación de mapas del espacio por el que circula. Su sistema de ultrasonidos funciona a modo de sonar, permitiéndole evitar obstáculos e identificar la distancia a la que se encuentran los objetos que aparezcan en su camino.

El futuro comercial de Qbo pasa por la compañía The Corpora, creada alrededor de este proyecto, y el desarrollo de programas de comportamiento que se ajusten a las necesidades de los usuarios. De momento no se sabe cuánto costará adquirir un Qbo ni cuándo estará a la venta, pero Francisco ha comentado a través de la página de Facebook del proyecto que su deseo inicial sería ofrecer el robot configurado con una serie de funciones básicas, ofreciendo al usuario final la posibilidad de programar otras acciones personalizadas.

El uso de redes sociales y otras herramientas de la web 2.0 ha permitido a Francisco convertirse en una celebridad del mundo de la robótica independiente. Gracias a su constante uso de Facebook, su blog, su canal en Youtube o su cuenta de Twitter, ha logrado atraer la atención de diferentes medios de comunicación -tanto online como tradicionales- y, lo que es más importante, de entusiastas como él que ahora están pendientes y ofrecen ideas sobre la evolución del proyecto.

De momento, Qbo no se plantea como un robot para el público general sino como una versión previa con muchas posibilidades para el avance en la creación de acompañantes robóticos de bajo presupuesto. Esta filosofía de trabajo podría ganar por la mano a las grandes marcas que buscan desde hace años introducir en los hogares europeos y norteamericanos algo que ya es relativamente frecuente en Japón: las mascotas robóticas, como el perro Aibo de Sony, que realizan tareas sencillas y responden a la voz y el tacto.