Hace algunos días la NASA y General Motors anunciaban el lanzamiento del Robonaut-2 o R2, un robot capaz de trabajar tanto en la Estación Espacial Internacional (ISS) como en una cadena de montaje de automóviles en Estados Unidos. Lo poco que existe en la red sobre esta máquina son las descripciones físicas que ofrece la propia Agencia espacial norteamericana pero en mi opinión no se ha comentado mucho sobre lo que podría asentar la base para la nueva robótica.
El R2 es un robot de aspecto humano de unos 150 kilos de peso compuesto por una cabeza, un tronco, dos brazos y dos manos. Estos módulos pueden ser intercambiables y reemplazarse de forma individual, casi como un Mr. Potato. A diferencia de otros robots que se encuentran actualmente en el espacio, no se ha construído para realizar labores específicas para él, sino que está pensado para que interactúe de una forma total con los tripulantes de la ISS, o con los trabajadores de General Motors, usando las mismas herramientas, realizando las mismas labores y adaptándose al trabajo en grupo, no trabajando de una forma autónoma.
La agencia espacial norteamericana estudia lanzarlo en la plataforma Dicovery el próximo mes de septiembre para acoplarlo al laboratorio Destiny de la Estación Espacial Internacional. Pero la intención de sus ingenieros es continuar mejorándolo para que pueda sustituir a los astronautas en procesos más complicados. Además ya se estudia dotarlo de algún sistema de movilidad para que pueda desplazarse con cierta libertad.
Gracias al sistema de módulos por el que está formado, las mejoras que se le puedan hacer en un futuro no requerirán de una reconstrucción integral de todo el robot, si no que bastará una remodelación de una de sus partes y sustituirla más tarde en la propia ISS por los astronautas. El Robonaut-2 podría ser el auténtico punto de partida de la robótica tal y como nos imaginamos que pueda ser, es decir, de máquinas capaces de interaccionar con el hombre para realizar sus trabajos más pesados y que, al mismo tiempo, estén a su servicio en todo momento.
Sus futuras aplicaciones a la vida cotidiana podrían ser asombrosas como la realización de los trabajos más peligrosos que existen hoy en día, como pueda ser la minería o construcción en situaciones extremas. O imaginad un R2 en casa que haga la limpieza, prepare la comida, nos arregle la fontanería etc. La tecnología se está ya empezando a probar. El siguiente paso será probar el R-2 en las condiciones más extremas de microgravedad, altas y bajas temperaturas o trabajo en vacío. De ahí a que este robot pueda ser el mejor amigo de un astronauta no quedará ni un paso.
La única desventaja que se le encuentra es que, pese a que se va a lanzar al espacio dentro de 4 meses, parece que no se sabe bien para qué, pero pido por favor, que se continúe investigando en esta línea, que se le encuentren cada día más aplicaciones para la vida cotidiana y, a poder ser, que por una vez la NASA se olvide de los fines bélicos.




















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