Cuando nos dicen la palabra nanobot, nos vienen a la mente minúsculos hombrecillos metálicos capaces de realizar tareas a una escala realmente pequeña, una especie de lemmings que actuan en sitios donde ni los insectos más pequeños pueden llegar. Esto, tal vez, pueda ser posible en un futuro más o menos lejano. A dÃa de hoy los nanorobots son o máquinas capaces de actuar a escala nanométrica (1.000.000.000 de nanómetros = 1 metro), o bien sistemas naturales de ese tamaño capaces de actuar inducidos por los humanos. Es en este segundo concepto en lo que ha estado trabajando el doctor Sylvain Martel, toda una eminencia en nanorobótica.
La Pirámide de Martel
El doctor Martel es el director del laboratorio de nanoróbótica de la École Polythechnique de Montréal, en Canada. Los ingenieros biomédicos de este centro han logreado construir una pirámide de 6 bloques de epoxy de unos 80 nanómetros de largo y 15 de ancho, diseñados especÃficamente para este experimento. Todo el proceso duró en torno a un cuarto de hora. Hasta aquà todo normal. Sin embargo, los constructores de esta obra nanofaraónica son bacterias, una colonia de alrededor de 5.000 individuos.
Y ,¿cómo lo hacen? Estas bacterias son sensibles a las corrientes magnéticas, algo parecido a la orientación de las aves pero de mucha mayor intensidad. Un ordenador crea una corriente magnética inducida por corrientes eléctricas de baja intensidad. Al orientar el magnetismo hacia un punto concreto, hacen que las bacterias se desplacen. Estos seres diminutos forman un grupo perfectamente cohesionado capaces de trabajar como un superorganismo.
Lo curioso de estos pequeños seres es que su comportamiento aúna funciones puramente biológicas con las fÃsicas. Se mueve como cualquier organismo con flagelos (largas exteremidades como pelos), sin embargo estos están magnetizados y tienen polaridad norte y sur, como un imán. Es probable que debido a este peculiar comportamiento puedan ser los futuros enlaces perfectos entre máquinas y seres vivos.
Aplicaciones reales
La importancia de este experimento va más allá que la mera anécdota y su aplicación a otros campos va más allá.
Se consigue un avance importantÃsimo en la comunicación entre ordenadores y seres vivos, lo que da un paso de gigante en el desarrollo de sistemas basados en la Swarm Intelligence o inteligencia de enjambre.
Martel logró liberar estas colonias de bacterias en el torrente sanguÃneo de una rata, con lo que, en un futuro, este sistema puede servir como transporte de nanobots electrónicos de la próxima generación.
Se puede orientar el enjambre de bacterias hacia un punto concreto del organismo, como podrÃa ser un tumor, lo que serÃa un avance extraordinario para mejorar en técnicas poco invasivas y muy focalizadas.
















1 comentario
Ir al formulario | RSS de los comentarios | URL del trackback