Es sabido que el accidente y el error siempre han sido una importante fuente de acceso a nuevos e interesantes descubrimientos. El trabajo duro y el método, a pesar de dar excelentes resultados, no suelen generar el mismo impacto al confirmar sus resultados debido a que los logros llegan paso a paso y, por ende, el descubrimiento ya es algo previsto y planificado.
Existe también una tercera vÃa de acceder a nuevas tecnologÃas: observar lo ya inventado y desde allàobtener nuevas respuestas y usos para tecnologÃas establecidas desde hace décadas. Esta tercera vÃa es tan simple que muchas veces se la pasa por alto y no es utilizada. Y es precisamente a su aplicación que tuvo lugar la invención del Láser Inverso, algo tan novedoso que sorprende su aparición en un campo de investigación tan maduro y desarrollado.
Un grupo de fÃsicos de la universidad de Yale fue el encargado del desarrollo y puesta en funcionamiento del primer Láser Inverso. El concepto del mismo es bastante simple. En lugar de manipular fotones para generar un haz de luz constante, se utiliza una pieza de silicio para absorber el haz lumÃnico y transformarlo en calor.  El proceso es tan simple que bastarÃa con ver en reversa el vÃdeo de como se genera un láser, sin embargo pasaron años antes de que se pudiera llegar a esta conceptualización.
En un Láser tradicional se envÃa un haz de fotones a través de un gas inerte contenido entre dos espejos, el cual a su paso excita los electrones del gas llevándolos a un estado quántico semi-estable. Esto genera que los electrones bajen a un estado de menor energÃa, liberándose asàmas fotones idénticos. Estos fotones se van multiplicando a medida que rebotan entre los espejos e interactúan con otros electrones, hasta que se genera un haz de luz coherente que se caracteriza por estar formado por partÃculas lumÃnicas (fotones) idénticas.
En cambio, el Laser Inverso desarrollado en Yale este proceso fue simplificado. En lugar de utilizar un gas inerte para la absorción del haz lumÃnico y su transformación en calor, lo cual planteaba ciertas dificultades técnicas aunque era teóricamente posible, se utilizo una pieza de silicio de 110 micrones. El laser es dividido en dos, y conducido a ambos extremos del wafer de silicio. El interior de esta pieza cumple la función del gas inerte pero en reversa, y los fotones rebotan en su interior hasta ser completamente absorbidos. La energÃa es transformada en calor.
Posibles Aplicaciones
Luego de tantos tecnicismos es impostergable el interrogarse respecto a que finalidad podrÃa tener el convertir un láser en calor, y a quien podrÃa interesarle realizar esto. Los posibles campos de aplicación son
las telecomunicaciones, en especial el desarrollo de sensores ultrasensibles o incluso para la próxima generación de ordenadores
¿Por qué? El láser inverso permite convertir una imperceptible señal láser en energÃa térmica o eléctrica las cuales son fácilmente detectables. Esta simple transformación permite integrar el nuevo dispositivo en sistemas ya existentes, y dotarlos asà de una sensibilidad mayor.
Esto permitirÃa no sólo un avance en aplicaciones médicas o en los sistemas ópticos de comunicación, sino también comenzar a pensar en las posibilidades de desarrollar dispositivos para la transmisión punto a punto de energÃa. ¿Cómo? Transformando la energÃa en luz antes de transmitirla, y reconvirtiéndola en el punto de recepción.
















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