Soy hipocondrÃaco no practicante. Esto es, no atosigo a mi médico ni colapso los servicios de urgencias a no ser que sea estrictamente necesario, pero empatizo tanto con el mal ajeno que de inmediato y aunque intente detenerlo, comienzo a pensar que porque yo no si el otro sÃ.
El miedo a la muerte es ancestral y aunque un visionario inventara las religiones para ponerle remedio, aquellos que tenemos la suerte o la desgracia de no tener fe ni alma, el cielo eterno, la reencarnación o el paraÃso de las 72 vÃrgenes no nos sirven de nada. Carne de gusano. A fin de cuentas, “la muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”, como decÃa Machado.
Hoy en dÃa, una de las principales causas de mortandad es el cáncer, un mal cruel y traicionero que mata cada año a más de tres millones de personas en todo el globo. Una enfermedad consecuencia de nuestro estilo de vida, rápido, contaminado, humeante, alcohólico y mal alimentado que muchos de los que hoy presumimos de no padecerlo, nos tocará sufrirlo en el futuro.
Leà hace tiempo una entrevista a un prestigioso oncólogo estadounidense. No recuerdo su nombre pero si una frase; “la realidad es que al final nos espera el cáncer o la demencia senil, y si pudiera elegir, escogerÃa la segunda”. Quizás no sea una cita literal pero ese era el contenido y si un experto en la materia prefiere morir sin recordar a las personas y los momentos que conformaron su vida, la primera opción debe ser terrrible.
No me gusta nada el tono apesadumbrado de este artÃculo y además ayer fue el DÃa Mundial Contra el Cáncer y hay motivos para la esperanza. Un grupo de cientÃficos suecos en colaboración con el Instituto de TecnologÃa KTH Royal han conseguido demostrar que los tejidos cancerÃgenos y los sanos huelen de una manera diferente, gracias al desarrollo de una nariz electrónica.
Lo primero no es algo novedoso. Recientemente, György Horvath, oncólogo de la Schgrenska Academy de la Universidad de Gotemburgo utilizó a un grupo de perros que lograron distinguir entre tejidos ováricos con cáncer y tejido abdominal sano, con lo que se demostró que el cáncer de ovario emite una esencia particular. Además, los canes también podÃan olfatean otros tipos de cánceres ginecológicos y el estudio tuvo tanto éxito que fue publicado el pasado mes de noviembre en la prestigiosa revista especializada BMC Cancer. El perro es el mejor amigo del hombre y quien diga lo contrario es que siempre ha tenido un gato.
A raÃz de esto, Horvath continuó con proyectos relacionados y con la ayuda de los profesores Thomas Lindblad del KTH y José
Chilo, de la Universidad de Gävle han desarrollado la nariz electrónica que presenta mejores resultados con respecto a otras tecnologÃas ya utilizadas en los servicios médicos. Además el diagnóstico del cáncer apenas lleva menos de 20 segundos y su precio en comparación con otros sistemas de detección es mucho más barato.
En las pruebas realizadas consiguieron diferenciar entre muestras de tejidos sanos y enfermos con un resultado positivo de entre un 88% y un 92% en los casos analizados, cifra que podrÃa aumentar hasta un 95% si se dobla el número de sensores que actualmente tiene la nariz, circunstancia en la que ya se está trabajando.
Los investigadores consiguieron detectar señales olfativas volátiles, utilizando algoritmos especÃficos, en una forma de cáncer ovárico y también en muestras de tejidos sanos de trompas de falopio y músculos del vientre. Su aplicación en la medicina actual supondrÃa una revolución para la prevención y el tratamiento de diferentes tipos de cáncer y un paso importantÃsimo en la batalla para derrotar la gran enfermedad de nuestra época.
Este es el horizonte de Horvath y el resto de investigadores que ya aunan esfuerzos para, basándose en la nariz electrónica, hallar nuevos sistemas de detección de olores todavÃa mucho más fiables para el cual se van a añadir nuevos componentes que aumenten la sensibilidad y la capacidad de captación.
En palabras del propio György Horvath “nuestro objetivo es ser capaces de analizar muestras de sangre de mujeres aparentemente sanas y detectar el cáncer de ovario que puedan aparecer en un estado inicial , en el que aún puedan ser curados sin acarrear secuelas”. La mayorÃa de los cánceres de este tipo son benignos, sobre todo cuando se trata de mujeres jóvenes, el problema es que su detección en caso de acarrear consecuencias dañinas se realiza cuando ya la enfermedad está muy avanzada, por esto el descubrimiento de nuevos y eficientes sistemas de detección resultan tan importantes.
El dilema y aquà también existe, es que detrás del éxito está la financiación privada y bien es sabido que la voracidad del capital siempre pide algo a cambio y mucho más rentable. Quizás la nariz solo olfatea para el que pueda pagársela, pero esto es solo una conjetura y puede que al final no sea necesario viajar a Houston para salvar la vida.
Por cierto, aprovechando la celebración del DÃa Mundial, y dejando claro que el último cigarrillo todavÃa agoniza humeante en el cenicero, el tabaco es el responsable directo de más de la mitad de los cánceres. Asà que en lugar de llamar fascista al Gobierno por proteger la salud de los que no se suicidan lentamente y con voluntariedad, deja de hacer el gilipollas y apaga el cigarro.
Digan lo que digan, lo mejor después del sexo es volver a follar.


















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