
La comunidad científica, y hasta los medios de comunicación, parecen estar convencidos de la importancia del Large Hadron Colider, o gran colisionador de hadrones, la máquina más grande y más cara construida por el hombre.
Sin embargo, son pocas las aclaraciones que tenemos de para qué nos vale tanta inversión, tanto económica como de capital humano. En este post vamos a intentar resolverlo, empezando por lo primero…
¿Qué es?
¿Qué rayos es el LHC? No es otra cosa que un acelerador de partículas, es decir, que alrededor de los 27 kilómetros que mide este aparatito, hacen circular una serie de partículas subatómicas a velocidades muy próximas a la de la luz, y de esta manera intentar reproducir procesos de la física que jamás se han reproducido de forma artificial, como el big bang, o tratar de demostrar la
existencia de elementos teóricos, como el bosón de Higgs. Esto es poco más o menos lo que podemos leer en los periódicos pero el LHC llega mucho más lejos y las aplicaciones que se le pueden dar a este enorme complejo de ingeniería están más cerca de lo que cabría esperar.
En principio podría parecer que tiene cierta relevancia que el LHC pueda llegar hasta los 14 TeV (Tera electrón voltios), convirtiéndose en la máquina que usa más energía de todos los tiempos. Del mismo modo es la nevera más potente que jamás se ha creado, puesto que llega prácticamente al 0 absoluto, o lo que es lo mismo a los -273,15 grados centígrados. Pero para nosotros, ¿vale de algo? Una energía tan alta es casi inconcebible y de costos tremendamente elevados y al ver que los alimentos ultra congelados llegan a los -18 grados centígrados, ¿qué necesidad hay de gastarse en torno a un billón de euros con este juguetito?
Una máquina para el Hombre
Pues pese a las críticas iniciales, sí, existen una serie de experimentos que pueden llegar a marcar, tanto el futuro de las nuevas tecnologías como el del hombre a pié de calle.
The Grid. El CERN fue prácticamente el impulsor de Internet con el desarrollo de la World Wide Web. Del mismo modo en la actualidad está trabajando en un proyecto coordinado con 161 centros de todo el mundo en el que se combinan fibras ópticas con Internet de Alta Velocidad. El objetivo es procesar los 27 terabytes diarios que generará el LHC en los momentos de más trabajo. Hay quien dice que en la actualidad The Grid puede llegar a ser la evolución de Internet y convertirse en el próximo sistema de comunicaciones a nivel global.
Tomografía por Emisión de Positrones (PET). Esta es una técnica que los médicos denominan no invasiva, es decir, que al realizarse el paciente sufre los menores daños posibles. Su funcionamiento consiste en la introducción en el cuerpo de una sustancia, como el fluor-18, que emite positrones. Éstos al chocar contra electrones del cuerpo crean fotones que dan información sobre el interior del cuerpo humano, creando un mapa interno en 3D. Este proceso podría llegar a sustituir de forma definitiva al TAC, de rayos X.
Hadronterapia. Pese a que su idea original data de 1946, el LHC puede hacer que el proceso de tratamiento del cáncer con haces de iones y protones se extienda y simplifique. En comparación con la radioterapia, los haces de hadrones son mucho más controlados, lo que implica que se ataque al tumor de una forma directa y sin dañar órganos cercanos. En la actualidad se usa este método para atacar tumores profundos y próximos a zonas críticas, pero tal vez pueda llegar a extenderse a todos los tumores.
En marzo de este año se puso en marcha el LHC y ya se sabe que se podrá trabajar en esta dirección. Más que la “Máquina de Dios” como se ha dado en llamar, es una “Máquina para el hombre”.



















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