19sep 11

¿Cómo serán las escuelas del futuro?

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¿Cómo serán las escuelas del futuro?Nos encontramos en una época donde les hemos abierto las puertas a la tecnología para que nos ayude en todo lo que sea posible. Nos hemos acostumbrado a vivir dependiendo de pequeños dispositivos que nos asisten con tareas importantes e irrelevantes por igual y esto nos dirige a un importante cambio en varios tipos de establecimientos. Con toda esta tecnología a disposición, las oficinas ya no son iguales a hace unos años, y, en un futuro, las escuelas tampoco serán como antes.

Es por eso que nos pareció una idea interesante hablar de conceptos de escuelas pensadas a futuro, para dar una idea real de cómo podrían llegar a ser. Pero para empezar, deberíamos hacerlo desde la base, el concepto de la escuela. El concepto actual que tenemos de la escuela es divida en grados, cada uno con sus profesores particulares y sus programas anuales, diseñados sobre la única característica que cada niño tiene la misma edad que su compañero. Por supuesto, este es el primer detalle que debe cambiar. Los alumnos no deberían estar organizados por edad, sino por sus intereses, por las cosas que les gustan y por aquellas que le son fáciles.

Uno de los ejemplos más actuales de algo así fue el caso del New Line Learning Academy, que debido a los pobres resultados de los alumnos en los exámenes se vieron obligados a rediseñar el modelo de educación que utilizaban y terminaron con algo bastante revolucionario. En síntesis consiste en que cada alumno es responsable de su programa de aprendizaje, con la ayuda de una Tablet y encontrándose con profesores de vez en cuando, virtualmente o en “plazas de aprendizaje” donde pueden entrar hasta 120 alumnos.

La idea de la libertad que tiene cada alumno y la razón por la que trabajaron con líderes en tecnología y diseño como Microsoft y Gensler respectivamente, es que los niños se sientan incentivados e inspirados en todo momento y, de esta manera, tengan ideas más grandes sobre lo que pueden hacer con su cerebro y, eventualmente, sus vidas. Desde la idea de no limitarlos, las estadísticas demuestran que pueden hacer mejor uso de las cosas que aprenden, obteniendo resultados más satisfactorios en los exámenes finales.

Este, es tan solo un concepto real y actual de cómo podrían ser las escuelas en un futuro. No tan avanzadas desde el punto de vista tecnológico, con tablets y televisores de gran tamaño en las llamadas “plazas de aprendizaje”, pero en cuanto a concepto, está a años luz de cualquier otro colegio que existe en la actualidad. Pero claro, por más especial que sea, no es el único de su especie y en varios lugares del mundo han comenzado proyectos experimentales como este que vale la pena mencionar.

Si queremos alejarnos de los aspectos ideológicos del futuro de la enseñanza y dedicarnos exclusivamente a cómo la tecnología puede mejorar la vida de los alumnos y el trabajo de los profesores, entonces tendríamos que tornar nuestra mirada hacia Philadelphia, donde a través de un trato con Microsoft han estado construyendo una de las escuelas del futuro desde 2005. El proyecto tenía como objetivo hacer que las adiciones tecnológicas mejoren la calidad de la educación, proveerle a los estudiantes un suplemento para alcanzar sus objetivos y mejorar la comunicación entre los profesores y padres o tutores.¿Cómo serán las escuelas del futuro?

Para lograr este objetivo, en cada aula fueron integradas pantallas táctiles, en lugar de pizarrones que además ocupan el lugar de ordenadores y proyectores. Las clases se dan sin manuales, ya que todo el contenido estará al alcance del alumno a través de su ordenador. Y los profesores, tendrán la posibilidad de tratar de cerca con cada alumno individualmente, para hacer ajustes en su programa si se está quedando atrás. Cada un mes, los profesores medirán los objetivos de cada alumno y les darán asistencia donde lo necesiten.

Este colegio también introduce un sistema de tarjetas para cada alumno que cambia considerablemente muchos aspectos de la organización del instituto. Con la ayuda de lectores desperdigados por todas las instalaciones que no solo sirve para confirmar la asistencia de un alumno, sino que también pueden pagar su almuerzo y presentarse a clase, lo que deja un reporte con las clases que tomó y el horario específico en que fueron tomadas. Esto viene acompañado con detectores de armas invisibles en la entrada y televisores gigantes y cámaras de video en el gimnasio.

Este es uno de los mejores ejemplos actualmente de cómo la tecnología puede ser integrada en el sistema educacional de varios países del mundo, pero está claro que no tiene mucho uso si primero no se cambian otros detalles de la educación, para hacerla menos estructurada, con mayor libertad que despierte el entusiasmo de los alumnos. Y como estos hay muchos más que han buscado y adoptado nuevos funcionamientos que antes eran impensados, como uno donde es posible hacer yoga antes de un examen.

Para nuestra sorpresa, el futuro de las escuelas no está tan ligado a la tecnología en sí, sino a un cambio de mentalidad de los dirigentes y profesores de cada institución. Sí, la tecnología puede hacer mucho para ayudar a ambas partes, pero en muchos casos se ha demostrado que puede ser implementada aún mejor, si se cambian varias ideas fijas que tenemos sobre estas instituciones.